Acerca de bordes y desfiladeros.

Escrito por Eduardo M Romano el . Posteado en Para Leer, Textos & Letras

 

Al comienzo se trataba de una inquietud vaga,
que no llegaba a terminar siendo angustia,
sino algo más ambiguo,
parecido a un preludio.
Porque a poco de andar,
se desdibujaba,
como perdiendo  fuerza y consistencia.
Bueno, en su caso, por lo menos al comienzo,
no involucraba un pensamiento definido,
ni un sentimilento al que uno pudiera adjudicarle
ésta o aquélla otra cualidad específica.
Más bien se trataba de algo borroso
O si prefieren,
flotante, ambiguo e incierto.
Lo más cercano a un estado desasosiego
en el que todo parece poder venirse abajo,

de un momento a otro.
Me dijo que al principio se lo adjudicó
al estrés y al cansancio.
Cosa que al fin y al cabo,terminó siendo una explicación

de lo más inútil.
Sobre todo cuando sobrevinieron
esos sueños
en los que lo mejor que podía pasarle,
era despertar y olvidarlos pronto.
A eso le siguió el flagelo casi auto impuesto del insomnio,
cosa de mantenerse despierto
y por las dudas, con la guardia en alto.
Sin embargo,me dijo que los días por venir
le tenían reservado
toda otra clase de espectros e infortunios.
Entonces se fueron sucediendo
ese sospechoso dolor en el costado,
y los recurrentes e inexplicables mareos erráticos.
A esto hubo que agregarle,
un poco más tarde,
la multiplicación de afectos esquivos
en los que parecía ir perdiendo
la noción de sí mismo.
“El miedo al derrumbe es un rasgo significativo en algunos de nuestros pacientes. Pero no en otros….”He empleado deliberadamente el término “derrumbe” porque es bastante vago…”puede entendérselo como una falla en la organización de las defensas…”defensas contra qué ?”…necesitamos emplear la palabra derrumbe para describir a ese estado de cosas impensable que está por debajo de la organización de las defensas .”
(D. Winnicott “El miedo al derrumbe” O.C.)

 

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