También somos Nosotros.

Escrito por Eduardo M Romano el . Posteado en Para Leer, Textos & Letras

  Son vivencias que se van dando. Personajes que nos fueron dejando sus marcas imborrables. Experiencias primeras. Las inefables. Esas a las que recurrimos sin saberlo, cuando la inquietud abruma, o en esos momentos en los que precisamos el cobijo y la calma. Rutinas que aunque parezca que no nos aportan gran cosa, están y van haciendo lo suyo y necesario. Encuentros imprevistos. Personas que nos hacen sentir de pronto que todo vuelve a valer la pena. Y también de las otras. Las

Floreos ceremoniales.

Escrito por Eduardo M Romano el . Posteado en Para Leer, Textos & Letras

Supo de alguna forma que había llegado el momento propicio y que el lugar y ante quien estaba, eran precisamente los que hacían falta. Aunque, como era habitual en él, mantenía sus reservas, con respecto a si  acaso serían los  mejores, los exactos o los más adecuados. Hecha las salvedades del caso, y sin despojarse  del todo de la vacilación ni de la duda, trató de poner en palabras el dolor incomprensible. Y los complicados laberintos por los que lo venían

Desapegos.

Escrito por Eduardo M Romano el . Posteado en Para Leer, Textos & Letras

  Desapegos...en ciertas ocasiones, consabidos. Otros,en cambio ,surgen de improviso, por mezcla del azar y las circunstancias. En ellos,las distancias que pueden calcularse tan exactas, son las que menos importan. Pero sí las otras. Las que tarde o temprano empiezan a recorrernos dejándonos  sus huellas, por dentro. Para ellas, no hay cifra exacta ni unidad de medida que valgan. Están siempre como al acecho. Aferradas a la memoria y sobrevolando la nostalgia. Cada

El pequeño héroe.

Escrito por Eduardo M Romano el . Posteado en Para Leer, Textos & Letras

Le resultaba difícil sustraerse del asombro, por el hecho de que aún transcurrido tanto tiempo, ese recuerdo de infancia se conservara tan vivo y fresco en su memoria. Cada vez que la evocaba, esa escena conservaba el  encanto de imponerle convicción por su simple presencia. Soberbia. Contundente. Inequívocamente certera. Allí estaban aún , la severa figura del padre , regañándolo  por su travesura. Y él ,muy pequeño, sobrellevando con entereza , el reproche y la reprimenda. Sin

Encuentro.

Escrito por Eduardo M Romano el . Posteado en Para Leer, Textos & Letras

Encuentros . Llegan desde lugares inciertos. Y hacen que un despertar ocurra cuando   menos se lo espera. Sin preámbulos .De improviso. Se imponen ,nos atraviesan,nos interpelan y nos bordean . Puedo asegurarles que no aguardan demasiado hasta  que  por fin decidamos si son o no convenientes, si tienen relación con esto o con aquello otro, si no será que nos confunden y nublan la vista, qué cosa tienen de relevante y cuál otra de periférica , qué  va

Las voces primeras.

Escrito por Eduardo M Romano el . Posteado en Para Leer, Textos & Letras

Son esas voces primeras. Susurros y canturreos leves, que se improvisan con melodías, modulaciones y cadencias. Frágiles envolturas de palabras que se detienen para dar cobijo y atenuar la espera. Se extienden eternas. Porque aún no llegan el tiempo ni la medida. Y a nadie le importa que transcurran sin que pueda saberse qué significan. Están donde deben, haciendo lo suyo en los momentos justos. Es lo que importa. Alejan los abismos y calman los desesperos. Encuentros primeros. Imperiosos.

Un eclipse continuo

Escrito por Eduardo M Romano el . Posteado en Para Leer, Textos & Letras

  Se había pasado la vida forjando dentro de sí ,esa clase de pensamientos sentenciosos. Podríamos decir que se trataba de un curioso diccionario íntimo, compuesto por definiciones breves y tajantes de esas que una vez establecidas, no hay más vuelta que darle. Un diccionario para uso personal, que se había ido multiplicando con el correr de los años. Tanto, que créanme que ya resultaba difícil seguirle el rastro sin perder el rumbo. Sólo después de un arduo trabajo, fue

Ánimo.

Escrito por Eduardo M Romano el . Posteado en Para Leer, Textos & Letras

Insistía llamativamente en ello. No le resultaba sencillo describir su estado de  ánimo. Retraimiento. ...Desgano...Tal vez. Pero también Desasogiego. Repitío esta palabra, pero más lento. Me explicó que tenía por costumbre introducirla cuando no podía definir con una precisión relativamente aceptable, qué le andaba pasando. Para ser más preciso, desde aquél día. Imposible de olvidar o atenuarlo. Desde entonces,lo abrumaba una mezcla que oscilaba entre la desdicha y la nostalgia. Sin

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