Entre dos brazos.

Escrito por Eduardo M Romano el 10 mayo, 2020

Anudados en un abrazo. Imperativo. Vehemente.
Del que ella ni él tenían
la menor intención de soltarse.
Algún día, lo intuían, podría llegar a formar parte
de una historia.
Una que podrian recordar y tal vez llegar a contarla.
Nada de eso les importaba .
Porque para los dos resultaba obvio,
que sólo cabía vivirla.
Con su mezcla
de agitación y mutua calma.
El tiempo, si bien no había desaparecido,
había quedado en suspenso.
Y el miedo, por más que lo intentara,
no encontraba sitio en donde alojarse.
Las palabras ,seguro que andarían por ahí rondando.
Pero decirlas, sólo llegaría, con suerte, más tarde.
Ahora les resultaba imperativo explorar
cada signo, intensidad,
indicio o detalle del otro.
Tanto como para darse cuenta,
que eso que siempre habían buscado
en cada uno de sus rincónes , entrepisos y altillos de adentro,
terminó resultando
que había estado siempre,
no lejos,
pero sí ,
en algo que hacía torsión
y nudo también en el afuera.
Precisamente,
entre dos brazos.

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