Esa particular suspicacia.

Escrito por Eduardo M Romano el . Posteado en Para Leer, Textos & Letras

Había hecho, me decía, todos los esfuerzos
que estaban a su alcance, para que las cosas entre ellos,
medianamente pudieran arreglarse.
No para ser del todo felices,
pero al menos para dejar de andar dicutiendo
por cualquier cosa,
todo el tiempo.
Porque si no era por ésto,
seguro que sería por aquéllo otro,
que estaba al acecho,
esperando el moento oportuno.
Es que con el correr de los años,
la vida con él (continuó diciendo),
se le había hecho cuesta arriba.
Más que difícil, llena de enredos,abrumadora,
asfixiante, y todos los adjetivos equivalentes
que podría añadir,
pero que no se le ocurrían
en ese momento.
Por ejemplo, la suspicacia
que era capaz de despertarle ese perfume
desacostumbrado, que sospechosamente y vaya a
saber por qué secreto motivo,
ese otro día se había puesto.
O esa expresión contenida
que de un modo creciente,
tomaba cada vez más fuerza y relieve
en su rostro.
Y que ella sabía, sin temor a equivocarse
que no podía tomar otro rumbo
que el de la queja o el malhumor
por ese mínimo descuido
que nadie más que él , había notado y se daba cuenta
Desde su modo , entre hostil y tortuoso,
que tenía de vivir la vida.
Sospechando de todos y cada uno de los otros.
“…Personas que no se han soltado por completo del estadío
del narcisismo, vale deicr, que poseen allí una fijación…
…están expuestas al peligro de que una marea alta de libido
que no encuentre otro decurso,someta sus pulsiones sociales a la
sexualización,y de ese modo deshaga las sublimaciones que había adquirido…” (S.Freud. “Sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente ” O.C.).

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