Ese deleite seductor y mortífero

Escrito por Eduardo M Romano el . Posteado en Para Leer, Textos & Letras

 

Ya sabía por experiencia propia,
que eso que vendría después,
(casi que podia ponerle la firma),
iba a ser aún peor
que este creciente desasosiego de ahora.
Porque iba a agregársele,
como en un tiempo segundo,
el conocido dolor anudado a la culpa.
Así las cosas,la tentación,
que siempre había estado adentro y al acecho,
no tardó desmasiado en hallar
una de sus tantas ocasiones fortuitas
a las que plegarse.
Entonces llegaban en punto,
el impulso y el desenfreno del ahora.
Porque ya no había sitio ni lugar
para el pensar, la espera y el nombre propio
una vez que se le desataba la tormenta.
La premura era voraz.
y la urgencia impostergale.
Entonces, un ansia
que no sabía precisar de dónde es que le venía,
lo arrastraba una vez más al encuentro
con ese deleite,
seductor y mortífero…
…que con una mano le daba la ilusión de la calma
y con la otra
lo empujaba, cada vez más ,
al abismo.
…”enfrentamos una situación imprevista. Hemos hallado
en el yo mismo algo que es también inconsciente, que se comporta exactamente

como lo reprimido, vale decir,exterioriza
efectos intensos sin devenir a su vez conciente, y se necesita un trabajo particular para hacerlo…”
(S.Freud. “El Yo y el Ello”. O.C.)

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