Fugaces e imborrables

Escrito por Eduardo M Romano el 22 diciembre, 2013

 
Podría decirles que las experiencias que había
ido acumulando en el curso de la vida,
habían sido desde abrumadoramente intensas
hasta insoportables por lo tenues y lo leves,
en un abanico que abarcaba casi todas las escalas.
El problema consistía en que las cosas buenas, si bien no le resultaban extrañas,
no lo habían acompañado
con esa frecuencia suficiente
que necesitan allegarse ciertas cosas,
hasta hacerse entrañables.
Entonces no había podido conocer lo suficiente
esos momentos breves e imborrables
en los que el mundo queda suspendido en el aire
para que puedan inundarnos,
la magia, el vértigo y el ensueño,
en ese juguetón desliz del tiempo,
en el que sentimos
que absolutamente todo es posible.

 

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