Ciertos pretextos para la angustia.

Escrito por Eduardo M Romano el . Posteado en Para Leer, Textos & Letras

Tenía la sensación de que su participación

en aquellas escenas,

era , al comienzo, casi contemplativa.

Porque estaban hechas de asuntos disímiles

que iban y venían a su antojo,

de un lado para otro.

Como si respondieran a unos motivos llenos de enigmas

y a propósitos que apenas

si uno podía entreverlos.

Estaban dichos a medias,

y se imponían como para ser escuchados

en la urgencia misma de los bordes,

y en esos intervalos minúsculos,

tan parecidos a la fugacidad

de un abrir y cerrar de ojos.

A algunas de estas escenas,

bien podía antojárseles,

de pronto,

subrayar sus improntas

y acelerar de tal modo sus ritmos,

que resultaba poco menos que imposible

seguirlas sin perderles el rastro.

Pero también me decía

acerca de otras imágenes nítidas

y muy distintas.

Que estaban anudadas a ciertos sentidos

que pretendían hacerse pasar como ajenos,

como quien no quiere la cosa.

Bueno. Créanme que precisamente

de ajenos, ella sentía que no tenían nada.

Porque la llenaban de angustia.

Como si le rondaban algo  íntimo

hasta dar justito,

en el blanco.

Entonces le resultaba imposible

mirar para otro lado

y desconocer que se emparentaban con algo propio.

Claro que sin que pudiera acertar a simple vista,

los por qué, los cómo, los cuándo ni los dónde.

Ya fuera que apelara  a los sentidos consabidos por todo el mundo

o a las ingenuas

tablas de doble entrada que tienen explicación para todo

según el  esforzado empirista.

De modo que algo  incierto e inconsciente habría de andar  rondando entremedio.

“…Parece que la neurosis no deja a las pulsiones reprimidas

otra dignidad que la de brindar los pretextos para la angustia

dentro de la conciencia ”

(S.Freud. “Análisis de la fobia de un niño de cinco años ” O.C.)

 

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