Un cierto semblante.

Escrito por Eduardo M Romano el 2 septiembre, 2018

Por experiencia propia,
ya había aprendido
que lo que se dice amable,popular
o simpático ,en general, no le caía
a todo el resto de la gente.
Sabía de sobra que no era dueño
de esa clase de magnetismo
capaz de capturar y llenar con engañosa empatía
a quien tuvera adelante.
Es que lo impulsaba
un deseo de saber .
Genuino. Inclaudicable.
Esa clase de fervor y de anhelo,
que no tiene por costumbre
resultar cómodo, amistoso
ni agradable a este de acá
ni a aquél otro de enfrente.
No es necesario aclararles que los etiquetamientos ,las complacencias
y otras muchas cosas dadas por ciertas,
por las inercias del hábito y de la costumbre…
…tampoco lo miraban con buenos ojos.
No pregonaba el vitalismo ingenuo ni el lirismo trágico.
En cambio , amaba esas verdades(arduas y provisorias),
que sólo se conquistan
atravesando obstáculos ajenos,
y sobre todo.
los propios.
«…Más bien me movía una suerte de apetito de saber, pero dirigido más a la condición humana que a los objetos naturales…esas primeras impresiones que recibí en la univesidad tuvieron una consecuencia importante…familiarizarme desde temprano con el destino de
encontrarme en oposición y ser proscripto por la «compacta mayoría» .(S.Freud » Presentación autobiográfica». O.C.)

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